“Sabemos qué hacer, lo que nos falta son recursos” PDF Print E-mail

 

Guatemala, 31 de Agosto 2008

“Sabemos qué hacer, lo que nos falta son recursos”
Entre septiembre y noviembre, el país enfrenta la época más complicada para la seguridad alimentaria: el período anual de escasez de alimentos, la intensidad de las lluvias, y la posibilidad de desastres a causa de los huracanes.

Juan Aguilar, titular de la Sesan, muestra el Vitacereal para niños y enbarazadas que ya se distribuye en 85 municipios para paliar la desnutrición crónica. Los sobres rosados son las Chispitas nutricionales. Es un suplemento para niños.

Con este panorama, el Gobierno presentó las intervenciones en seguridad alimentaria y nutricional en tiempos de crisis. Más de un millón y medio de familias están en riesgo, pero los recursos disponibles, y los que están por conseguirse, sólo alcanzan para atender a 80 mil de ellas.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20080831/domingo/68242/



La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan) propuso la semana pasada las acciones para combatir la desnutrición crónica que padece uno de cada dos niños guatemaltecos. Los planes están focalizados a los 45 municipios más pobres del país -donde la desnutrición alcanza hasta 8 de cada 10 menores-, y contemplan la dotación de alimentos y suplementos nutricionales.

Juan Aguilar, titular de la Sesan, explica porqué están convencidos de que las intervenciones trazadas son la ruta más adecuada para, con los recursos disponibles, reducir la desnutrición en los lugares más empobrecidos.

¿Cómo se planea la seguridad alimentaria en un país donde el costo de la canasta básica (Q1,941) es significativamente mayor al salario mínimo (Q1,660 el rural)?

- Con mucha preocupación. En los últimos meses ha habido incrementos de hasta 25 por ciento en algunos productos. Para los que son de clase media y media alta esto empieza afectarles, pero para las familias en pobreza extrema es un impacto grande. Por eso la entrega de las transferencias condicionadas en los 45 municipios priorizados por el Consejo de Cohesión Social es de las intervenciones más importantes. Las familias reciben entre Q150 y Q300 al mes, que sabemos utilizan principalmente para alimentos. Por ahí comprarán una bola de jabón o un par de zapatos, pero la experiencia aquí y en otros países nos dice que el 80 por ciento de la transferencia se usa para comprar comida.
¿Cuáles son las intervenciones en seguridad alimentaria que plantean?
- Se tiene un plan coyuntural, un plan de contingencia, las actividades que coordina el Consejo de Cohesión Social y una Estrategia Nacional para la Reducción de la Desnutrición Crónica. Estas acciones ya comenzaron con el plan de emergencia de producción de granos básicos anunciado por el MAGA hace unas semanas; también con las medidas que anunció el Ejecutivo en abril para estabilizar el precio de la canasta básica, como la liberación de aranceles para algunos productos; además está, en un lugar muy importante, el programa “Mi familia progresa”, que empuja el Consejo de Cohesión, y que contempla la asignación de transferencias monetarias condicionadas.
¿En qué se diferencia la estrategia para la reducción de la desnutrición crónica que presentaron de la que trazó el Gobierno anterior?
- En que antes se llamaba programa y ahora es una estrategia. Le cambiamos el nombre por el conflicto que hubo (en la administración de Óscar Berger) entre este programa y el de “Creciendo bien” (que impulsó la esposa del Presidente).
Un conflicto por el que tuvo que dimitir un funcionario…
- El que estaba sentado en esta silla... pero lo que dejaron trazado es una estrategia muy completa, producto de mucho trabajo y de mucha gente que pensó “¿qué se puede hacer?”. Tiene componentes inmediatos y a largo plazo. Nosotros la adoptamos, pero tuvimos que identificar un número reducido de acciones. Tratamos de empujar cuatro cosas a la vez: el plan coyuntural, el plan de contingencia, la coordinación de acciones del Consejo de Cohesión, y la estrategia nacional de combate a la desnutrición crónica.
¿Esa estrategia también se centra sólo en los 45 municipios?
- Estamos trabajando en los 45 y en 40 más (que se abarcaron desde la administración anterior). En estos lugares se distribuye el Vitacereal, un complemento alimenticio de maíz y soya para menores de 3 años y madres embarazadas y lactantes. Se distribuye en los centros y puestos de salud, y en el programa de extensión de cobertura del Ministerio de Salud. El programa tiene un costo de US$5.5 millones y es financiado por el Programa Mundial de Alimentos, con donaciones de la Cooperación Española y Francesa. Está asegurado para 2008. El año entrante esperamos tener una asignación del presupuesto nacional para costearlo.
¿Qué medidas contemplan para contrarrestar las crisis alimentaria?
- De eso trata el plan de contingencia. El mayor riesgo de aparecimiento de casos de desnutrición aguda (como las observadas en Camotán y Jocotán hace 7 años) es el espacio entre la siembra y la cosecha. Los campesinos pobres venden lo que producen y guardan un poco para su consumo, pero se les termina antes de que cosechen. Se le llama “el período anual de escasez” y ocurre todos los años en estos meses, y coincide con el período de lluvias y tormentas. En el país hemos identificado 6 mil 629 comunidades rurales en riesgo de inseguridad alimentaria. De ellas, 1,754 están en alto y muy alto riesgo. Y, de esta cantidad, 902 se encuentran en los 45 municipios priorizados y suman 80 mil familias. El plan de contingencia es temporal. Consiste en proveer, durante 3 meses, raciones de alimentos que contienen un quintal de maíz, una arroba de frijol y una botella de aceite. Estas 80 mil familias, que suman medio millón de habitantes, si no tienen ya problemas, los tendrán en las próximas semanas.
¿Tienen un plan que garantice la seguridad alimentaria en caso de un desastre natural mayor?

Hablemos de una tormenta como “Mitch” o “Stan”.
- Sí y no. Está contemplado porque es una amenaza probable. Pero si eso pasa, parte de los alimentos del plan del contingencia se usarían para atender la emergencia. Afortunadamente, estamos por recibir una donación de alimentos para este tipo de casos del Gobierno italiano.
¿Cuánto les costará alimentar a medio millón de personas durante tres meses?
- Hay que comprar 10 mil 700 toneladas de alimentos, y eso vale Q63 millones. En este momento se están haciendo las identificaciones en los presupuestos de las dependencias estatales. Creemos que en el MAGA se podrán usar recursos no ejecutados. Todavía tenemos que determinar cómo se hará la compra y la distribución. Pero, por el momento, no tenemos el dinero ni los alimentos. También nos han pedido que empecemos a distribuir las “Chispitas nutricionales”, que es una mezcla de micronutrientes que se espolvorea sobre la comida y complementa al Vitacereal. Ya hemos hecho los pedidos a la India y eso sí se paga con fondos del Estado, alrededor de Q4 millones.
La dotación de alimentos, Vitacereal, chispitas, todo va enfocado a los 45 municipios más pobres,

¿por qué esta delimitación?
- Son los 45 municipios que viven en extrema pobreza y que fueron priorizados por el Consejo de Cohesión Social. Se le sumó La Unión, Zacapa, por las condiciones tan precarias que atraviesa, y al final hablamos de 46 municipios. Hemos tenido muchas críticas de por qué sólo cubrimos estos 46. “¿Y el resto qué?”, nos preguntan. El problema es que esos son los que están en las peores condiciones. Pregúnteme qué indicadores están mal ahí y le diré que todos. El esfuerzo del Gobierno es encontrar recursos e intervenciones para que podamos ver un efecto en esas poblaciones.
Pero, ¿qué pasa con el resto de municipios donde también hay desnutrición crónica?
- Ahí las instituciones como el Ministerio de Salud, de Agricultura (MAGA) y de Educación (Mineduc) siguen trabajando. La refacción escolar llega a todas las escuelas. Sigue la introducción de agua potable y el mejoramiento de las letrinas en los centros educativos. Se mejora la atención en los centros de salud. Pero en estos 46 municipios, donde la desnutrición crónica supera el 60 por ciento de los niños menores de cinco años y llega hasta el 89 por ciento, se requiere hacer un esfuerzo mayor.
Es decir que, si yo soy un guatemalteco en extrema pobreza y mis hijos están en riesgo de desnutrición aguda, más me vale haber nacido en uno de estos 46 municipios para que el Estado me ayude, y no en un municipio que sólo esté considerado como “pobre”.
- Sí, pero yo creo que a todos les va a llegar la posibilidad. En verdad, no es que no sepamos qué hacer. Lo sabemos; lo que nos faltan son mayores recursos. Quisiéramos abarcar lo más pronto posible el total de los 125 municipios identificados con más pobreza. Por el momento, mientras se consiguen las ampliaciones presupuestarias, el Consejo de Cohesión Social está identificando recursos no utilizados para redirigir los recursos a las intervenciones en los 46 más necesitados.
Usted estuvo fuera de Guatemala durante 25 años y regresó al país con el equipo del vicepresidente Rafael Espada. ¿Cómo se encuentra con un país con estos indicadores, tanta carencia y tan poco dinero disponible?
- Siempre estuve trabajando con niños y desnutrición. Trabajé 25 años con UNICEF; soy médico y tengo un doctorado en nutrición, y estuve en países también muy pobres como Perú, Nicaragua, Birmania, Zambia, Kasajstán y países de Asia Central. Lo que tenemos acá es un problema serio. La desnutrición se puede comparar a la de Zambia (África), aunque no tenemos el problema del sida. Esa experiencia también me permite saber qué ha funcionado en otros países. Acá no podemos empujar 500 proyectos a la vez. Nuestro plan coyuntural tiene 6 acciones fundamentales. Si me preguntan cuáles son los planes para el futuro yo diría: “Sigamos haciendo lo mismo, sólo extendámoslo a otros municipios”.

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